Capítulo sobre Lola García Cuesta en el libro 59 Directoras de Cortometrajes

<< Quién nos iba a decir que el estudio de aquellos fenómenos de los que dio cuenta el Sr. Planck, D. Max, a principios del siglo recién finiquitado, tratando de poner algo de orden en la comprensión de fenómenos físicos extraños, o por mejor decir, paradójicos, iba a traer con el paso de los años un uso casi viral de todo lo relacionado con los fenómenos “cuánticos”. Una de las conclusiones más sorprendentes de la experimentación basada en el supuesto de la existencia de “información cuántica” es que hay vínculos, aún hoy llenos de sorpresas, entre todo elemento orgánico que se precie y otro “gemelo”, donde quiera que ambos estén y sea la que sea la materia de la que están hechos.

No por azar, aunque sí dentro de los infinitos posibles, corriendo el glorioso año de 2014, “Nunca fue un sueño”, un trabajo de muchos meses dejó de ser un sueño para ser realidad. Sería más exacto decir dos realidades en el sentido más cuántico del término. Dos mundos contrarios en uno solo, dos sueños hechos realidad dentro de una realidad que produce sueños. Supongo que a estas alturas se hace difícil saber lo que es realidad y lo que no, pero estando Lola García Cuesta de por medio esto no es un inconveniente. Lola se mueve como un pez espada en el mar en los difíciles territorios de los vínculos entre lo fantástico y lo real, entre el sueño y lo cotidiano, entre lo posible y lo inimaginable.

Lola, es la gladiadora inagotable de la búsqueda de lo onírico en lo más epitelial de todo humano viviente. Ella lo llama “la pasión por crear” y asegura que lo vive “como una necesidad”, como un viaje hasta los confines de nosotros mismos. Y para demostrarlo pergeña un personaje, Antakar, mensajero de la Luz lo llama, superviviente de una gran mentira que busca a su amada denodadamente. “Todos los colores son simplemente uno que los contiene a todos”: esa parece ser la máxima que permite abrir la percepción a todos los mundos que habitan en éste. Qué manera tan simple y tan poética de mostrar los acerados perfiles del mundo cuántico descrito por el sr. Planck, D. Max, y de reivindicar que toda realidad surge de un sueño y éste no tiene otro sentido que ponernos en contacto con nuestra realidad.

Lo que ni siquiera Lola sabía era que el viaje de Antakar por entidades onírico-cuánticas iba a culminar en una breve pero “expresivísimamente” lúcida historia sobre los posibles de la imposibilidad y, sobre todo, sobre las humildes paradojas y los rincones del afecto de lo simplemente humano. En la película “Nunca fue un sueño”, Jorge, como Antakar, quiere estar con su amada, pero las jugarretas de la percepción convierten este deseo en una desesperada y tierna carrera de obstáculos.

Y hablando de obstáculos, no son pocos los que el folio en blanco resume en la vida de toda guionista que se precie. A fin de cuentas, se trata “solo” de exponer lo más íntimo de lo vivido y sentido en manos, o en última instancia en ojos y oídos, del respetable. Lola, indubitablemente, sabe lo que es escribir. Escribir para encontrar una vida que nos aleje del caos interno, para huir del dolor de vivir quizá, para hablar del sufrimiento y de lo que a veces, quién sabe, nos acercó al puro gozar.

Decía una famosa psicoanalista argentina que la escritura “nos permite asomarnos al vacío y sostenernos sin caer”. Escribir nunca dirá completamente el dolor pero nunca dejará de aludir a él. Tampoco dirá con exactitud en qué rincón dejamos nuestro último pedacito de ser.

Pero Lola escribe y sus personajes ríen, aman, se emocionan, temen, sueñan… Nos muestran ora el sinsentido de la vida ora la esperanza de vivirla feliz. Sus contradicciones se funden a

menudo en finales semiocultos por un velo, entre romántico y tenebroso, que salda las diferencias de nuestros pequeños narcisismos que tantas veces pujamos por hacer prevalecer, permitiendo magistralmente el abrazo acogedor del reconocimiento sincero de unos a otros.

Lola en “Descolgados” nos habla de las ironías de la vida y la imposibilidad de saber ese día y hora que llenará de alabanzas sobre nosotros los labios de otros.

Luego busca los secretos de la vida siempre “Desde otro lugar”, el de la posibilidad imposible que crea la fantasía que nos ayuda a soportar lo real y convierte en real lo que ni siquiera nadie había fantaseado.

Más tarde pregunta por la verdadera naturaleza de lo que amamos. “¿Me amas?”, es así una certera patada que abre el baúl de los secretos de varios personajes, todo ello en clave de homosexualidades que aún no encontraron la puerta de su armario. Y a veces esa puerta cede porque alguien obliga a abrirla, a abrir el corazón, la caja de los secretos, a decir… “Y ¿cómo se lo digo? historia de desvelamiento con final romántico, más cercana sin duda a la cotidianeidad de cualquiera que a los pomposos titulares de prensa sobre homofobias varias.

No podía faltar la fantasía hecha carne y pasión.” ¡Uf, los hombres!” es otro pedacito de realidad íntima, de la de grupito de género en aseo público hasta que un timbre coloca una losa de realidad sobre cada cabeza.

¡Qué cabeza! Pero… ¡si falta lo fundamental: ¡el curriculum! Porque Lola tiene un grueso y poliédrico listado de experiencias que ofrecer a quien quiera ponerle precio. Cientos de producciones como directora, productora, adaptadora, traductora, actriz de doblaje… ¡qué sé yo! Eso sin contar los trabajos realizados para una docena larga de agencias de publicidad e incontables empresas de comunicación. Redactora, actriz, publicista…, creativa y creadora en suma.

Pero no, ahora caigo que no ha sido un olvido. No es tan prodigioso curriculum lo que da cuenta del alma de Lola. Para quien quiera encontrarla ella está en los pliegues de los papeles que albergan sus guiones, en las horas de copia-pega-renderiza de la mesa de edición, en la silueta de la silla de tijera desde la que trabaja-organiza-dirige para convertir en realidad fílmica un sueño colectivo.

Aunque bien mirado no es en los papeles, la mesa o la silla de tijera dónde encontramos el alma de Lola aunque su cine sale de ahí, de esa alma que no enronquece ante la adversidad y que palpita aunque alrededor solo haya silencio. El cine de Lola es Lola, ella misma frente a ella misma bajo la mirada del espectador, con toda su lucidez y el amor por las cosas y las personas, sin necesidad de Photoshop para planchar arrugas o resaltar nubes.

Realmente es una suerte que alguien nos pueda contar estas historias sobre nosotros mismos y que lo muestre de una manera tan hermosa.

¡Ojala que ninguno de sus muchos proyectos en marcha termine durmiendo en algún cajón! >>

LUIS RATIA

-Cineasta-

 

 ENTREVISTA A LOLA GARCÍA CUESTA, por Miguel Ángel Escudero.

 

<< ¿Cuándo nace tu vocación?

Con diecisiete años, cuando estudiaba COU, tuve una profesora de arte, Mercedes, muy cinéfila, que me recomendó leer una biografía del gran Eisenstein: “Reflexiones de un cineasta”. Ese libro y la película “El tambor de hojalata” dirigida por Volker Schlöndorff, sobre la novela del premio nobel  Günter Grass, fueron decisivos para desear dirigir cine.

¿Recuerdas el primer cortometraje que viste?

La verdad es que no. Sí recuerdo que eran esas películas breves que pasaban justo antes del largometraje cuando mis padres me llevaban al cine. Yo era muy chiquitita, cuatro o cinco años.

¿Cómo demostraste tu compromiso con el oficio de cineasta?

Preparándome mucho, y estudiando en la universidad complutense de Madrid, en la facultad de Ciencias de la Información,  y en distintas escuelas, como en la escuela universitaria TAI donde me diplomé en la carrera de Cinematografía y artes audiovisuales, y en la Factoría del Guión. También y con posterioridad, lanzándome a rodar mis historias y ayudando a otros compañeros con las suyas.

¿Qué consejo de oro darías a una compañera directora novel?

Le aconsejaría que se preparara a fondo, que viera mucho cine, que se formara en una buena escuela y que participara en muchos rodajes. Pero sobre todo le diria: “¡Vive todo lo que te apetezca vivir!... Tu vida es tu archivo personal y único de donde sacar recursos, matices, y visiones al mundo”.

¿Cómo ha evolucionado tu mirada de cineasta desde tus comienzos?

Mi mirada de cineasta evoluciona a la par que mi mirada personal, por tanto está en constante evolución.

¿Cómo escribe una directora para personajes masculinos?

Poniéndote en su piel. Buscando dentro de ti e imaginando ser el otro. No solo en personajes masculinos hago esto, en todo tipo de personajes que no tienen nada que ver con mi experiencia personal: ese el modo en que me aproximo a ellos.

¿Qué echas en falta en el mundo del cortometraje?

Mayor reverencia. Un cortometraje es una película. Corta, sí, pero es una unidad en sí misma. Y tiene una lógica. Muchas veces más difícil de desarrollar que un largometraje, precisamente por tener menos tiempo para ello. Quizá por ser el modo de inicio de muchos cineastas, no se valore tanto. Y  precisamente por eso debiera valorarse aún más.

¿Tu cine en que corriente cinematográfica se engloba?

Me interesan varias corrientes: la ficción cuántica, el documental, y el suspense con tintes metafísicos.

¿Cuáles son tus referentes en la dirección?

Absorbo de todos.

¿Te consideras directora y/o autora?

Autora, siempre.

¿Tienes una hoja de ruta como directora?

No.

¿Con qué medios técnicos contaste en tu primer corto?

Suficientes aunque no todos los que hubiera deseado.

¿Una anécdota de la que aprender mucho?

¿En qué sentido? ¿De rodaje? ¿Dirigiendo? ¡Tantas!

¿Qué sensaciones recuerdas cuando cantaste “¡ACCIÓN!” por primera vez?

Euforia y nervios.

¿Cuentas con el apoyo familiar en tu carrera como cineasta?

Mi familia me ha aconsejado y apoyado siempre en todo lo que he emprendido.

¿Cómo eres de crítica con tu trabajo?

Muy crítica.

¿Compartes experiencias con otras directoras/es?

Sí, por supuesto.

¿Tus cortometrajes españoles de cabecera? ¿e internacionales?

No tengo.

¿Por qué dedicarse a esta profesión?

Por pasión hacia ella. La pasión es el motor de cualquier vocación.

¿En qué tamaño de planos ves la vida?

Cortos… Medios…. Enteros….  ¡Eso depende del enfoque del día a día! 

De tu filmografía ¿de qué plano estás más orgullosa?

Hay un plano contrapicado extremo, muy arriesgado, en “Nunca fue un sueño”, cuando Jorge, el protagonista, sale del brazo de su madre para ir a su propia boda. La cámara estaba a nivel del suelo casi, con objeto de empoderar a los personajes. Recuerdo la complicación técnica y las carcajadas de todo el equipo, incluso la mía entró en el plano. ¡Menos mal que los personajes no hablan, y acompaña un  “vivace”de Mozart de fondo!

¿Un cortometraje se lo juega todo en…?

Cada uno de sus pasos… pero dado mi enfoque de escritora diría que, para empezar, sin un buen guión, es difícil realizar una buena película.

¿El lugar natural del cortometraje una vez finalizado es…?

La distribución… ¡que se vea... y mucho!

¿Cómo ves el actual panorama del cortometraje?

Interesante… Hay muchas nuevas tecnologías que posibilitan que la realización esté al alcance de todos.

¿El cortometraje es un bien cultural todavía por reivindicar?

Definitivamente.

¿Los cortometrajes a las salas de cine?

¡Claro! ¡Y al móvil también..!

¿Tú formula contra la atomización del cortometraje?

Eso es difícil…

¿Rodar como método de vida o necesidad vital? 

Siempre como necesidad vital. Lo otro es prostitución. 

¿Dónde nacen tus historias? 

En un instante de lucidez. 

¿Tu definición de cineasta? 

Una persona con pasión por  contar historias de manera audiovisual.

¿Ser cineasta es ser Don Quijote por definición?

 ¡No…! Se puede ser creativo y tener los pies en la tierra.

 ¿Cine profesional o cine de guerrilla?

 ¿A qué te refieres con cine de guerrilla?

 ¿Cineasta como necesidad vital o método de vida?

Ya lo he contestado más arriba.

Imparcialmente. Defínete con 3 adjetivos.

¿Solo tres? Bien… única, única, única. ;-)

¿Cuentas con un equipo estable de trabajo?

Sí.  Aunque abierto a nuevos talentos.

¿El deseo de rodar te ha condicionado vitalmente?

Siempre te condiciona.

¿Qué profesionales con que hayas trabajado recomendarías a compañeros?

Eso es algo muy personal… les diría que buscaran personas que les aporten algo distintivo, con quienes empaticen y se sientan bien realizando el trabajo. Luego al trabajar con ellos que empiecen a discriminar. Aunque es importante sentir afinidad, la profesionalidad es fundamental.

¿Se promociona el cortometraje como otras artes?

¿Dónde? ¿En España? Ah… ¿pero se promociona?

¿Qué le falta al cortometraje para ser tomado en serio?

Instituciones con dinero e ilusión, implicadas en ello.

Sabemos que muchos cortometrajes se hacen a base de favores, pero ¿en qué es imprescindible pagar para una mejor producción?

Depende… Quizá buenas cámaras… buena iluminación... buen catering… ;-)

De todas formas siempre pagas. Los favores no son tales. Son más bien intercambios que todos piden sean devueltos. ¡Es una buena forma de colaborar y hacer equipo!

¿Cineasta de escuela o autodidacta?

Cada quien tiene su forma. Yo he preferido formarme en varias escuelas y luego experimentar con profesionales y aficionados. Todo el mundo aporta algo genuíno y de todo se aprende.

¿Te promocionas como cineasta en cualquier ámbito o solo en tu círculo profesional?

Depende de lo que haga en ese momento. Pero me gusta que la gente sepa que tengo muchas habilidades… ;-)

¿Perteneces a algún colectivo por corporativismo, por encontrar apoyo, por compartir en todo momento?

Formo (o he formado parte) de la Agencia del Cortometraje Español ACE, y de Escudero Comunica EC, por encontrarme con compañeros del sector. 

¿El cineasta debe tener una opinión crítica pública o solo debe expresarse desde sus películas?

Eso es algo personal. Cada uno debe expresarse según sienta.

¿Sientes rivalidad entre los cineastas o compañerismo?

Compañerismo, por supuesto. A no ser que hagas tú todo –cosa difícil en esta profesión, aunque no imposible- es mucho más agradable compartir afanes y logros con otros compañeros.

Por fases, ¿qué tiempo, de media,  le dedicas a la producción del cortometraje?

Si tengo una producción en marcha, muchas, muchísmas horas. Dedicación total.

¿Qué funciones asumes en la producción de tus cortometrajes? ¿En cuál te ves con dificultades?

En la de los míos, fundamentalmente dirección de producción, guión, dirección de rodaje, acompañamiento en montaje (no soy montadora…aún…aunque sé lo que quiero), voz en off (por mi faceta de actriz de doblaje, radio y publicidad) y elección musical.

En los de los demás, guión o desarrollo de guión, dirección de producción, ayudantía de dirección de rodaje,  visionado  doblaje o narración en off e incluso como actriz si es necesario.

¿Para ti el cortometraje es un puente que hay que cruzar para llegar al largometraje?

No necesariamente, aunque sí preferiblemente.

¿Cuándo no diriges cortometrajes a qué dedicas tu tiempo?

Como periodista que también soy, me dedico a escribir y dirigir mis webpages. Escribo novelas, guiones, artículos especializados en salud y bienestar...  viajo, disfruto de mis aficiones (cine, lectura, cocina…) comparto con amigos, hago deporte, … y sobre todo me dedico a ¡VIVIR!

¿En los rodajes hay que tener mucha mano izquierda con…?

Con todo. Los tiempos mandan y si no pones orden no se realizaría nada.

¿Quieres añadir algo? Pensamiento, reflexión, crítica…

Como guionista, siempre quise dirigir mis propias películas, no por vanidad, sino porque cuando escribo un guión “lo veo”. Y admitir que otro “lo vea” de otra manera es difícil de asumir. Aunque reconozco que es mucho más enriquecedor compartir con otros profesionales y al final te alegra que así haya sido.

Comencé escribiendo cortometrajes. ¡Muchos!

El primer cortometraje rodado, en el que participé como co-guionista, LEAH, no fue una idea mía sino de mi colega y coetánea en la escuela TAI Adriana Vera. Juntas, con Manuela, su hermana, diseñamos un interesante cortometraje que, producido por TAI, finalmente Adriana dirigió en solitario. Una historia de suplantación de personalidad envuelta en un thriller negro/piscológico. Fue en el 2010.

Casi al mismo tiempo, también con TAI producciones, rodé un monólogo, JUANA, escrito, y dirigido por mí, en que una fantástica Isabel Bueno, daba vida a una madre que, resignada, clamaba la larga lucha por mantener la dignidad de su hijo tetrapléjico. El montaje fue obra de Lales Aranda.

Durante 2009 y 2010 escribí los cortometrajes EL TUFO, ADIÓS, y ES POSIBLE.

En el 2011, DESCOLGADOS, un drama con tintes psicológicos, y ¿ME AMAS?, este último fue seleccionado finalista en el encuentro entre Guionistas y Productores de la Comunidad de Madrid dentro de la 13ª semana del cortometraje. Una historia de triángulos ficticios que esconden verdades jamás contadas.

En el 2012, escribí DESDE OTRO LUGAR, un inquietante drama de ciencia ficción, y CAMBIO DE VIDA, producido por la Factoría del Guión. Este cortometraje tuvo dos diferentes versiones, una de ellas fue la que se rodó finalmente.

El 2013 me traería otra mención destacando, como finalista, en la 15ª semana del cortometraje de la Comunidad de Madrid, mi guión

Y…, ¿CÓMO SE LO DIGO?, una divertida comedia sobre una pareja gay y la madre de uno de ellos.

El mismo año escribí también EL DESENCUENTRO, un thriller romántico de época ambientado en el siglo XVIII.

En 2014 estrené NUNCA FUE UN SUEÑO, producido por mi sello, Antakar Films. Escrito y dirigido por mí, tuvo a Paco Salvatierra y Manuela Vera de protagonistas y a Luis Ratia y su productora Punto Snap en el montaje y postproducción con todos sus efectos especiales. La artista e iconógrafa Pilar Cuesta, mi madre, entró conmigo en la producción ejecutiva y en la selección musical. Conté con casi veinte personas entre el equipo artístico y técnico, entre ellas quiero destacar la magnífica dirección artística, a cargo de Sagra Serrano Campos y la de fotografía realizada por el prestigioso Javier Serrano. Fue presentado a diversos festivales y se eligió, entre otros, en el programa oficial del Kastav Film Festival (Croacia), y en el Sanse en Cortos (San Sebastián de los Reyes). NUNCA FUE UN SUEÑO es una comedia cuántica.

Como cineasta he realizado otros trabajos en series de televisión, documentales, videoclips… 

Muchas Gracias. >>