IN MEMORIAM

            Grande entre los grandes.  Así fué

Pilar Cuesta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Destacando siempre, por la maestría de tu trazo, por tus dibujos de grecas originales sacadas de la más  remota antigüedad, por la belleza que en cada uno de ellos recreabas… sin desviarte de la manera primitiva de realizarlo: tú, pintabas iconos a la manera bizantina, dorabas y bruñías con oro fino, y repujabas metales, con la misma técnica, y casi diría con la misma devoción hacia esa obra con la que pintaban los monjes en los monasterios medievales de los primeros siglos en la Europa de la cristiandad, meditándolos. 

 

Seguiste tu vocación disfrutando de ella hasta el final, contagiándonos, a los que te admirábamos, del entusiasmo que vivías por un arte tan arcaico y olvidado. Durante décadas, viajaste a todos los lugares, por remotos que fueran, para ver in situ aquellos originales que reprodujiste con tanto arte, dándoles vida propia, singularizando temas del resto. Atreviéndote con lo nunca recreado.

 

Fuiste, sin enseñar, una GRAN MAESTRA, porque imprimiste maestría como nadie a tablas, repujados, grecas, rostros… luces y sombras sencillamente ¡perfectos! Dominabas la técnica, y ninguna escuela se te resistía: griega, rusa, búlgara, copta…¡Nadie como tú! Ni los que tienen nombre, ni fama. Y lo eras, una grande entre los grandes, por ser tan sencilla y humilde, a pesar de la belleza que recreabas... por estar siempre dispuesta a aprender algo más, a descubrir algo nuevo, algo por probar…

 

Tu obra nadie la conoce al completo… ¡creo que ni yo he visto todo!

Pero la conocerán. Yo te daré el lugar que te corresponde, como a los grandes…¡el mundo es así de cruel con el talento! Pero eso no nos importa; nos importa LO MUCHO QUE HAS DISFRUTADO Y LO FELIZ QUE HAS SIDO. Dibujabas desde muy pequeñita... ahora descubro dibujos tuyos de tus ocho, diez años... Óleos cuando yo empecé mi vida aquí.... Recuerdo ese olor aceitoso característico de mi infancia...

 

Toda una vida dedicada a TU PASIÓN, permitiendo que mi padre, Jerónimo, fuera, como tu le llamabas, "tu mecenas"... que te proveía de planchas de plata, estaño y latón para tus trabajos... y te acompañó allí donde querías presenciar nuevas tablas, comprar libros jamás encontrados en España, para completar una tan vasta biblioteca especializada. ¡Disfrutabas tanto que era difícil negarte el tiempo que le dedicabas!

 

Luego llegaron las escuelas, los maestros, los compañeros de la asociación Yaroslav con los que exponías anualmente. Cada año una nueva ilusión por presentar obra con temas no vistos, intentando mejorar, crecer, superarte.

 

No dejaste que nadie supiera lo mal que te encontrabas ya en la última exposición de noviembre pasado, ni la disminución tan atroz de tu vista… “Lola”, me decías, “¿puedes decirme si está bien el barniz de este icono?”… ya no podías ver los detalles de tus miniaturas tan bellas, tan delicadamente pintadas bajo una gigante lupa. ¡Ay… tu deterioro fue tan veloz…!

Pero tu valor, la lección de valentía al conocer tu final, fue aún mayor… ¡Qué valiente fuiste! ¡Con que decisión y arrojo encaraste tus últimas horas en este mundo…!

 

Donde quiera que estés, mi eterna gratitud por los últimos años juntas… por permitirme acompañarte hasta tu último aliento... y por todo... Por darme la vida, cuidarme, amarme y enseñarme a ser fuerte e independiente en un mundo que no valora el talento ni aprecia su arte tradicional hecho despacio, con delicadeza y mimo.  

 

Mucha gente no sabe que además de pintar eras profesora de primera enseñanza y pianista de carrera… Yo fui la gran beneficiada de ello… Y últimamente apoyando mis proyectos artísticos, como coeditora de mi novela y coproductora de mi último cortometraje, en el que incluso sales como figurante. Mi amiga, mi compañera, mi socia… Leías y valorabas con sentido crítico todo lo que yo escribía y te gustaba, o no lo sacaba a la luz… ¡qué importante has sido para mi, mamá! ¡Cuánto amor y apoyo siempre…!

 

Gracias por tu generosidad, tus cuidados, tu dedicación a formar lo que hoy soy… por estar a mi lado, por tu sabiduría, por tu enorme amor y dedicación a mí. GRACIAS, GRACIAS, Infinitas GRACIAS.

 

Yo he perdido una GRAN MADRE y el mundo una GRAN ARTISTA. Ahora eres parte de TODO. Donde quiera que estés, que tu luz ilumine la eternidad como iluminaste mi camino y el de muchos otros.

 

Y por favor, no olvides nunca, nunca, que TE QUIERO.


Lola García Cuesta

 

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